Su médico nunca le dijo la verdad sobre su bebé y ella le escribió esta estremecedora carta

Un hijo es una bendición divina, su nacimiento es la puerta que se abre a un mundo de experiencias encantadoras que se van descubriendo cada día con las sonrisas y los llantos que se hacen presentes a lo largo de su crecimiento.

Es triste que médicos y padres al saber que tienen una vida en sus manos deciden apagar esa luz por una condición “especial”.

Courtney Williams Baker, una madre que vive en Florida con sus tres hijas, decidió expresar con una sentida y maravillosa carta, dirigida a su especialista prenatal, lo que significa para ella acompañar en cada paso a su hija con síndrome de Down… ¡Una absoluta e indiscutible maravillosa experiencia!

Cuando Courtney estaba embarazada de Emersyn, su hija más pequeña, el médico tratante en repetidas ocasiones les recomendó abortar a su bebé con síndrome de Down.

El médico les comentó que tanto su bebé como la calidad de vida serían horribles.

Emersyn tiene quince meses de edad y su madre decidió escribir a este médico una carta con palabras que van formando oraciones marcada con latidos del amor que siente por tener a su adorada hija.

Ella le explicó a su médico en esa carta que su vida sólo ha mejorado desde que tiene Emersyn.

También compartió la carta con la página de Facebook Parker Myles con la esperanza de que otros padres que estén pasando por situaciones similares sepan de lo que se van a perder por tomar la decisión de apagar la luz a un ser que de por sí llega a la vida de sus padres a iluminarla.

El texto completo de la carta dice:

“Estimado Doctor,

Hace poco un amigo me dijo que cuando su especialista prenatal vio a su hijo mientras realizaba las ecografías le comentó, “él es perfecto”. Una vez que su hijo nació con síndrome de Down, visitó a ese mismo médico. Miró a su pequeño niño y le dijo, “te lo dije. Él es perfecto”.

Su historia me desgarró. Aunque yo estaba muy agradecida por la experiencia de mi amigo, me llené de mucho dolor por lo que pude haber pasado. Me hubiese gustado que ese hubiera sido mi doctor.

Vine a usted durante el momento más difícil de mi vida. Estaba aterrorizada, ansiosa y completamente desesperada. No sabía aún la verdad acerca de mi bebé, y eso era lo que estaba necesitando desesperadamente de su parte.

Pero en lugar de apoyo y aliento, usted nos sugirió que abortáramos a nuestro hijo. Le dije su nombre y nos preguntó de nuevo si entendíamos que nuestra calidad de vida sería muy mala con un niño con síndrome de Down. Usted siguió con su sugerencia para que reconsideráramos nuestra decisión de continuar con el embarazo.

A partir de esa primera visita, temíamos ir a las siguientes citas. Lo más difícil en mi vida se hizo casi insoportable porque nunca se me dijo la verdad.

Mi hija es perfecta.

No estoy enojada, no estoy amargada, estoy muy triste. Estoy muy triste por los diminutos corazones palpitantes que se ven todos los días y no se llenan con un asombro perpetuo.

Estoy triste por los intrincados detalles y el milagro de esos pequeños dedos de manos y pies dulces, los pulmones y los ojos y los oídos porque no siempre se le dan una oportunidad.

Estoy triste porque estaba muy mal decir que un bebé con síndrome de Down disminuiría nuestra calidad de vida. Y yo tengo el corazón roto porque es posible que aún le diga eso a una mamá hoy en día.

Pero sobre todo estoy triste porque nunca tendrá usted el privilegio de conocer a mi hija, Emersyn.

Porque, como ve, Emersyn no sólo ha añadido calidad a nuestra vida, ha tocado los corazones de miles de personas. Ella nos ha dado un propósito y una alegría que es imposible expresar.

Ella nos ha dado las sonrisas más grandes, alegrías y los besos más dulces que nunca hemos conocido. Ella nos abrió los ojos a la verdadera belleza y al amor puro.

Así que mi oración es que ninguna otra mamá tenga que pasar por lo que yo pasé. Mi oración es que usted también, pueda ver desde ahora la verdadera belleza y el amor puro en cada ecografía.

Y mi oración es que el próximo bebé con síndrome de Down pueda verse con el amor que está escondido en el vientre de su madre, y que se le diga la verdad “Su hijo es absolutamente perfecto”.

Courtney comentó que para ella fue como una terapia enviar la carta para dejar ir esa mala experiencia que vivió por las palabras desalentadoras del médico.

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“No tengo ni idea de sobre la reacción del médico con la carta”, dijo esta madre. “Pero tengo fe en que Dios puede obrar un milagro, y Él puede cambiar cualquier corazón”.

Upworthy

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