Recibió un abrazo de cumpleaños que le rompió las costillas pero le salvó la vida

A veces cuando presentamos alguna dolencia o malestar en nuestro cuerpo, damos por hecho que no es nada relevante y no le damos mucha importancia, pasando por alto la visita al médico. Solemos pensar que, con el paso de los días, el malestar simplemente pasará.

Esto es bastante común entre la mayoría de las personas, pero esas dolencias podrían no ser tan inofensivas como parecen. Eso mismo le sucedió a Sarah Wiliamson, quien comenzó con malestares y dolores en su espalda durante casi todo un año. Ella pensaba que esto era debido al running que solía practicar desde hace un par de años.

Además, según su propia opinión, ella no llevaba una vida tranquila, pues la mayor parte del tiempo estaba trabajando. También se tenía que ocupar de las tareas del hogar, así como de Annecy, su hija de 6 años, haciendo que estuviese en constante movimiento.

El detonante de su caso ocurrió hace dos años cuando su esposo, mientras festejaban su cumpleaños número 36, la abrazó de una manera bastante pasada de “afecto”, haciendo que Sarah terminara con una costilla rota y obviamente, dolorida.

Al tiempo, mientras seguía presentando dolencias en su cuerpo, Sarah decidió acudir al médico, el cual la mandó a hacerse algunos exámenes y sucedió algo muy inesperado. Sarah no solamente tenía una dolencia de cuerpo, sino que también le detectaron cáncer de médula ósea: mieloma múltiple.

Ahora, la mujer que residía en Darlington, Durham, debía unirse a un tratamiento que estaba a cargo del profesor Graham Jackson, del The Freeman Hospital en Newcastle. En ese mismo lugar, después de seis meses de quimioterapia y de un trasplante de células madre, recibió lenalidomida, un fármaco nuevo que estaba en prueba para su caso y al cual ella reaccionó muy bien.

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Todo esto fue posible ya que el cáncer fue descubierto a tiempo.

Muchas personas tienen la enfermedad durante 6 a 12 meses antes de ser diagnosticadas. Si hubiera durado más meses, eso podría haber tenido un impacto negativo en mi tratamiento”, cuenta Sarah.

Actualmente Sarah, de 41 años de edad, está totalmente sana y libre del cáncer hace ya más de dos años. “Este tratamiento me ayudó a recuperar mi vida y la estoy disfrutando al máximo”.

También afirmó que apenas ha tenido efectos colaterales, asegurando que los previos dolores que sufría casi diariamente, desaparecieron.

Nuestra investigación destaca que la lenalidomida debe considerarse para los pacientes recién diagnosticados después del trasplante de células madre”, explica el profesor Graham.

Por esta y muchas razones más, debemos dale importancia a cualquier molestia que tengamos en nuestro cuerpo, puede que no sea simplemente un “dolorcito”, sino que sea algo más grave.

¡Comparte esta información con todos tus amigos y ayuda a prevenirles de una enfermedad grave!

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