Acude vestida de conserje el día de su graduación para agradecerle a su humilde madre

¿Qué harías para honrar y agradecer a la persona que lo ha dado todo para que puedas alcanzar tus sueños y convertirte en un gran profesional? Muchas madres deben trabajar arduamente durante toda su vida, motivadas por el gran amor que sienten hacia sus hijos, con la finalidad de verlos triunfar y lograr todo lo que ellas no han podido.

Para la recién graduada en pedagogía, Roberta Mascena, de 25 años de edad, no existe una mujer más inspiradora e importante en su vida que su propia madre, una trabajadora de limpieza que tuvo que dejar la escuela para comenzar a laborar cuando solo tenía 13 años de edad.

Su madre, de nombre Marlene Cordeiro de Oliveira, nació y creció en la más cruenta de las pobrezas. Cuando era tan solo una adolescente tuvo que dejar su casa y escuela para trabajar como empleada doméstica de otras familias.

Al convertirse en adulta, Marlene se trasladó a la costa de São Paulo, en su natal Brasil. Fue en ese lugar donde conoció a Roberto Mascena de Lima, quien se convertiría en el padre de sus hijos. Sin embargo, al formar una familia, la mujer tuvo que trabajar más arduamente que nunca.

A lo largo de los años, Marlene se ha desempeñado como vendedora, cuidadora de ancianos y, durante los últimos 10 años, ha sido gerente de limpieza en un edificio. Solo después de ver crecer a sus hijos, esta abnegada madre pudo retomar sus estudios básicos con ayuda de Roberta.

Solo hasta el año 2010 Marlene pudo culminar su educación primaria

Debido a la situación humilde de su familia, Roberta cursó todos sus estudios preuniversitarios en colegios públicos. Posteriormente, tomó la decisión de ingresar a la Universidad Metropolitana de Santos y, con mucho esfuerzo, sus padres pudieron apoyarla cubriendo sus estudios hasta que la joven consiguió una beca.

Roberta logró culminar con éxito su carrera. No obstante, la celebración de su graduación estuvo llena de sentimientos encontrados por no poder celebrar en grande y rodeada de sus seres queridos, como ella deseaba, a causa de la pandemia de coronavirus.

El padre de Roberta es taxista y su madre conserje

El único momento en que Roberta pudo reunirse con sus familiares en su graduación fue durante la toma de fotografías y no quiso desaprovechar la oportunidad para inmortalizar el momento. Sin dudarlo, la joven se vistió con el uniforme de conserje que su madre ha utilizado por años, en un acto sincero de agradecimiento.

«Cuando fuimos a tomar la foto, abrí la toga y ella vio la ropa. Empezó a llorar y me abrazó. No dijo nada, porque no creo que haya palabras que puedan expresar ningún tipo de sentimiento que tuviera en ese momento», narró la joven.

Ahora, esta joven sueña con seguir preparándose profesionalmente para poder enseñar a los niños de escuelas comunitarias y así ayudar a las familias más humildes, como la suya. Sin duda, teniendo el gran ejemplo de su madre, podrá seguir alcanzando todos sus sueños.

Nunca dejes de agradecer a las personas que más te han apoyado en la vida: tus padres.