Abuelito que se niega a quedarse en casa consigue trabajo en Uber Eats y lo hace todo caminando

Los que creen que la edad viene marcada por el calendario, definitivamente se equivocan. Los años que tiene una persona no son más que un número y afortunadamente muchos ancianos pueden decir a mucha honra que no les ha pasado un día. Pero eso tiene mucho que ver con las ganas de vivir y el empeño, ya que, así como hay jóvenes que parecen haber envejecido antes de tiempo, también hay personas mayores que tienen una jovialidad envidiable.

Y ese es el caso del protagonista de esta inspiradora historia, un adorable anciano de origen mexicano que se ha robado el corazón de las redes después de que se hiciera viral una fotografía suya donde se lo mostraba trabajando como repartidor de “Uber Eats”.

Uber Eats es un servicio adicional de la conocida aplicación móvil Uber, para pedir comida a domicilio.

Su nombre es Francisco Sánchez, mejor conocido como “Panchito Sánchez, y cuando era joven era un destacado profesor de natación. Ahora tiene la suerte de tener una familia que lo ama y lo cuida, sin embargo, siente que todavía puede ser útil a la sociedad, así que decidió que debía ponerse a trabajar, aunque no necesitara el dinero.

Muchos pensaron que se dedicaría a cualquier oficio apropiado a su edad, pero Panchito sorprendió a su familia y a todos los mexicanos cuando aprendió a usar el móvil y la funcionalidad de las aplicaciones móviles. Así fue como decidió que trabajaría como repartidor en Uber Eats, pero había un pequeño problema que en realidad para él no suponía obstáculo alguno, y era que no tenía coche, ni moto, ni bici, así que lo haría todo a pie. A fin de cuentas, todavía conservaba su preparación física como entrenador.

Atiende los pedidos de los clientes que se encuentran cerca de la Plaza Reforma, de 8 a 11 de la mañana, y más tarde cerca del Poliforum, en ciudad de México.

Panchito recibe sus pedidos en su teléfono, va a los restaurantes por la comida y se va caminando hasta el lugar de entrega. Lógicamente, él tarda mucho más que otros repartidores pero como ya lo conocen a muchos no les importa, a cambio se encuentran con una sonrisa del anciano que no tiene precio y la lección de su vida como para no quejarse de nada y jamás decir “No puedo”.

Uno de sus clientes fue justamente quien publicó su foto en las redes pidiendo paciencia con el hombre y que le dieran buenas propinas. Y desde entonces se ha hecho viral.

Muchos han aplaudido su espíritu de superación y la gran lección que Panchito da a cientos de jóvenes. Sin embargo, otros no han dejado de criticar a su familia porque consideran que el anciano tendría que estar en su casa descansando. Pero el propio Panchito los tranquiliza asegurando que nadie lo obliga y que lo hace porque le apasiona.

Si te parece que la historia de este adorable anciano debería ser compartida con el mundo entero, no dudes en hacerlo con todos tus amigos. ¡Necesitamos más gente así de luchadora y trabajadora como Panchito!

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