A los 94 años hace una piscina en su jardín para los niños de su barrio tras perder a su esposa

La pérdida de un ser querido es un amargo episodio para el que nadie está preparado, Keith Davison perdió a su compañera de vida y a sus 94 años tuvo que enfrentarse al desafío de quedarse completamente solo.

Cuando Evy falleció, la casa de Keith, juez retirado, se sintió completamente vacía, ella había sido su esposa desde hace 66 años y no logró sobrevivir al cáncer que le diagnosticaron en 2016.

Keith pensó en un plan para que su casa volviera a tener alegría, risas y momentos inolvidables. Decidió construir una piscina en su patio trasero, aunque no pensaba usarla sí quería darles la oportunidad de disfrutarla a los niños de su barrio en Minnesota, Estados Unidos.

“No quiero estar sentado solo mirando las paredes. ¿Qué podría ser mejor que tener a un montón de niños jugando todas las tardes?”, relató el anciano.

Cuando propuso la idea la comunidad, se sorprendieron, inicialmente algunos vecinos pensaron que se trataba de una broma. En ese vecindario no hay una piscina comunitaria.

Lo normal es que existan áreas de recreación en una zona designada para el uso de los vecinos, como un parque, cancha deportiva, piscina, cuando alguien tiene una piscina en su patio trasero suele ser solo de uso privado.

Los vecinos vieron con agrado y asombro la construcción de la piscina en el patio del señor Keith, la piscina ocupa gran parte del patio trasero de su vivienda, tiene 9,75 metros de largo y 2,74 de profundidad en la parte más profunda.

También tiene un trampolín para que los niños puedan disfrutar de lanzarse al agua.

Para este adorable abuelito es una gran alegría que sus vecinos hayan sido receptivos a su plan que le ofrece la compañía y energía positiva que tanto necesitaba después de quedarse solo.

Los niños del vecindario acuden felices con sus familias a disfrutar de la piscina en el jardín que ahora se convirtió en un sitio de encuentro para todos.

Keith se sienta complacido a mirar cómo los pequeños se divierten, el primer día en el que usaron la piscina que construyó con tanta ilusión dijo:

“Sabía que vendrían”.

Los vecinos agradecen el gesto de Keith y le ofrecen cariño y consuelo mientras su casa es un espacio en el que muchos niños disfrutan juntos las tardes más divertidas.

Keith no soportaba más tanta soledad y silencio en su casa, sobre el duelo, explicó: “Lloras mucho, simplemente no puedes imaginar cómo es la vida con la ausencia. La extraño tanto, lloro mucho porque ella ya no está”.

Una de las vecinas del Keith, madre de uno de los niños que asiste a la piscina le dedicó estas palabras en un medio de comunicación local:

“Tú has adoptado a todo nuestro vecindario, estos son tus nietos”.

Ahora es el abuelito de decenas de felices niños y tiene la compañía de una numerosa familia. Comparte su grandioso gesto de solidaridad.