A los 13 años salva el humilde negocio de su papá afectado por la pandemia

El coronavirus no sólo se ha traducido en pérdidas humanas, sino en un gran dolor de cabeza para la economía de muchos países y son los pequeños productores y empleados quienes terminan por enfrentarse a las situaciones más amargas de esta crisis. 

Para no perderlo todo, muchas empresas han tenido que adaptarse a nuevos modos de operar y las plataformas digitales se han convertido en un gran salvavidas para algunos de ellos. Sin embargo, para lograrlo es necesario una persona con conocimientos en el área que pueda llevar adelante esta nueva manera de vender.

En Belo Horizonte, Brasil, un pequeño de sólo 11 años se convirtió en el community manager del negocio familiar y gracias a su astucia en el uso de diversas plataformas logró salvar el negocio de su padre.

Marlúcio Ignácio pensó que su trabajo de años se había venido abajo cuando debió cerrar las puertas de su snack bar debido al coronavirus pero su pequeño hijo Samuel entró en acción. El chico se rehusaba a que el «Açaí do Careca» se perdiera y pensó en una idea para ayudar a su padre antes de que se fuera a la quiebra.

Marlúcio ya había retirado a todos sus empleados y estaba a punto de tirar la toalla, las deudas se acumulaban sin que hubiese ningún tipo de ingreso.

Samuel se encargó de enviar mensajes a grandes cuentas de famosos en Brasil y la frase «Hola, ¿puedes ayudar al establecimiento de mi padre?» no sólo fue bien recibida sino que alcanzó el objetivo.

Páginas como Bhmeupais, que tiene casi 40 mil seguidores, vieron el mensaje del intrépido Samuel y decidieron compartirlo en su perfil de Instagram y Facebook. Este simple gesto del niño hizo que miles de personas voltearan a mirar el snack bar de su padre y se animaran pedir sus productos.

Samuel ayudó a su progenitor con la creación de las cuentas en redes para su negocio y de este modo conseguir potenciales clientes en línea. El asesoramiento del niño ha sido todo un éxito.

“Ese día en que la idea funcionó, lloré como un niño. Lloré mucho pero con orgullo, porque es una fuerza que nace en nosotros, ¿sabes?”, expresó  Marlúcio Ignácio.

El sagaz Samuel también afilió el negocio de su padre a la aplicación iFood y adaptó el menú para que los potenciales clientes prefirieran sus servicios. Su papá está más que orgulloso y además de ganancias económicas, este pequeño le ha dejado una gran lección en medio de la crisis.

“Esta situación me hizo darme cuenta de que también pasan muchas cosas buenas, que no todas son tragedias. Mi hijo me animó, los últimos meses fueron un duro golpe y me dio una inyección de espíritu”, dijo el padre entre lágrimas.

Samuel tiene un espíritu brillante y es de esos pequeños que sabe muy bien cómo utilizar su potencial. Comparte su historia y envíale tus bendiciones por haber salvado el sustento de toda su familia.

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