Un niña suplica que compren los cuentos que hace para reconstruir su humilde casa de barro

Si algo malo pasa en la vida, no importa qué o en dónde se esté, lo más importante para la familia es siempre mantenerse unida. Últimamente, con tanto tiempo extendido para la reflexión, uno se pone a pensar y a tratar de entender el hecho de una estirpe, lo que cada uno de sus integrantes representa y tiene para blindarla ante las adversidades.

Rita de Cassia, de 11 añitos y su familia vivían en una humilde casita de barro en Mata Redonda, en la zona rural de Remigio, en el estado de Paraiba, Brasil.

La casa tenía serios problemas: se caía a pedazos producto de las grietas, la humedad y las múltiples filtraciones que pudrieron la madera y que pusieron de cabeza a Rita y a los suyos.

La familia no tiene suficientes recursos económicos, pero les sobra fortaleza interior, además de una creatividad sin límites que emana a borbotones de las manos de la pequeña Rita.

La extraordinaria niña, para cambiar la situación de su hermanita Ysabel, de 7 años y la de sus padres, se dio a la tarea de fabricar libros artesanales con cuentos infantiles de su propia invención, para venderlos entre sus vecinos y recaudar fondos para renovar su amada casita.

A su corta edad tuvo un gesto que ahora está conmoviendo a miles de corazones alrededor del mundo.

“Ella siempre escribe. Luego, cuando vio nuestra situación, decidió que quería ayudar, lloró porque quería ayudar. Le dije que era una niña y que tenía que estudiar para ayudar a su madre.

Escribió los folletos y quería venderlos con su hermana, pero se los prohibí porque son niños”, informó Jacimeri Carvalho, la madre de Rita.

Con apenas 11 años, Rita es la autora de más de 80 cuentos infantiles que edita y encuaderna ella misma utilizando hojas de papel, cartón y otros materiales que recibe de sus colegas seguidores, ya que tiene su propia cuenta en las redes sociales. Hace los cuentos con mucho amor y esmero.

Pero, lo mejor de todo es que gracias a su pequeño gatito Kitty, quien apareció desde finales del año pasado en sus vídeos mientras producía sus libros, ¡obtuvo la ayuda esperada para el anhelado proyecto!

“Vamos a hacer un vídeo y a colocar Kitty al lado de Rita mientras ofrece sus pequeños libros”, dijo en ese momento Jacimeri, la madre de la pequeña artesana y vaya que funcionó.

Y es que, si hay algo que les gusta a los niños es pintar, rasgar, cortar, pegar, crear, poner y recomponer, construir, en fin, soñar. Los adultos lo llamamos manualidades, ellos lo llaman diversión.

Pues bien, gracias a todo ello y a la publicidad del felino bigotón, la nueva casa está quedando hermosa y mientras dure su remodelación, la familia se hospedará en casa de un primo de Jacimeri.

Lo cierto es que el gatito fue un éxito rotundo atrayendo con sus maullidos a más de 200 almas que contribuyeron de distintas formas, permitiendo a esta familia lograr la meta de restablecer su hogar y permanecer juntos, como siempre.

Ante este hecho, podemos decir que estar “juntos” no es lo mismo que estar “unidos” y, en realidad, si los seres humanos, desde que nacemos hasta que morimos nos encontráramos en un entorno familiar como el que destila nuestra historia, sano, amoroso y armonioso, seguramente no veríamos tantas tragedias ni tanta violencia.

Al final, los hermosos folletos de Rita ni siquiera se vendieron y la ayuda llegó naturalmente, por eso es que historias conmovedoras como esta, bien vale la pena que sean contadas.

Comparte esta historia con tus seres queridos, y no olvides que para cambiar tu realidad solo hace falta valor, decisión y mucha creatividad.

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