Dos pitbulls se abrazan y se consuelan mientras esperan conseguir un hogar

La realidad para algunos pitbulls está marcada por el dolor y la injustica, lamentablemente, algunas personas no saben canalizar sus emociones y terminan perjudicando a estos nobles seres que dependen totalmente de nosotros para poder disfrutar de una vida plena y placentera.

Esta es la historia de Agatha y Jukebox, dos perritos de raza pitbull que se conocieron en el refugio Pima Animal Care Center, ubicado en Tucson, Arizona.

Dos pitbulls rescatados crean hermoso vínculo y ahora son inseparables.

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Agatha llegó al refugio porque su familia se cansó de ella y decidió abandonarla, Jukebox, pasó casi toda su vida como perrito callejero.

Ambos tuvieron un pasado difícil, pero eso no les impidió a ninguno entregar su corazón al otro y volverse los amigos más amorosos e inseparables, estos peluditos no solo se aman entre ellos, también aman a todos quienes lo rodean.

Una tierna amistad que conquistó a todos en el refugio.

Las cosas para estos pitbulls comenzaron a cambiar luego que la organización que los acogió les brindara una nueva oportunidad.

Los perritos ingresaron el mismo día al refugio, estaban luchando por adaptarse a todos los cambios y condiciones, sin embargo, hicieron una conexión especial que los ayudó a calmar cualquier rasgo de ansiedad.

Solo bastó un primer encuentro entre ellos en el patio de juegos del refugio para que Agatha y Jukebox se miraran y reconocieran como dos seres que estaban destinados a pasar el resto de la vida juntos.

A pesar de haber más perritos en el patio, crearon una hermosa complicidad, jugaban y correteaban el uno con el otro. La directora de servicios para animales, Kristen Hasses-Auerbach dijo:

“Por lo general, cuando un par de perros unidos llegan al refugio, han pasado toda su vida juntos.

Pero estos dos, no se conocían. Se conocieron en un grupo de juego un día y desde el momento en que se vieron se volvieron inseparables”.

La química entre ambos perritos derritió los corazones de todo el personal, por lo que los voluntarios presentaron una solicitud para que compartieran la misma perrera, y así fue.

A partir de ese momento hacían todo juntos, se protegían y se amaban como si no existiera nada más a su alrededor.

“A pesar de estar viviendo esta vida de confinamiento, que es muy estresante para la mayoría de los perros, se sienten muy cómodos en la presencia del otro”, dijo Hassen-Auerbach.

Estos peluditos, no habían crecido juntos pero rápidamente se convirtieron en la pareja de hermanitos para adorables del refugio.

En la perrera les encantaba acurrucarse y pasar todo el día uno al lado del otro aunque cada uno tenía su cama y suficiente espacio para estirarse. Nikki Reck, oficial de información pública del refugio dijo:

“Hay mucho espacio para que se estiren, pero comparten esa diminuta cama juntos y así es como lo prefieren”.

Ante el lazo inexplicable entre los dos perritos el refugio decidió que no los separaría, por lo que hicieron lo posible para encontrarles un hogar que estuviera dispuesto a adoptarlos a los dos.

Si bien esto fue un gran reto, pues no todo el mundo está dispuesto a llevarse a casa a dos peludos con tanta energía, el refugio estaba dispuesto a esperar el tiempo que fuera necesario, lo más importante es que pasaran el resto de sus vidas juntos.

“Por lo general, no decimos ‘estos dos tienen que ser adoptados juntos’ porque eso hace que les lleve más tiempo encontrar un hogar.

Pero con estos dos, simplemente no podemos separarlos, así que esperamos encontrar un hogar para ellos juntos porque los dos están destinados a ser felices unidos”, dijo Nikki.

Agatha y Jukebox siempre captaban la atención de sus posibles adoptantes, cada vez que alguien pasaba por el frente de la perrera estaban abrazándose o parados de patitas con la mirada dulce y llena de esperanza al querer ser parte de una familia.

Al respecto Hassen-Auerbach destacó:

“Solo estamos buscando una casa que los aprecie tanto como nosotros. Son como la televisión para perros para nosotros.

Cuando algunos de nosotros está teniendo un día difícil o se siente deprimido, simplemente basta ver a Agatha y Jukebox juntos y te sientes más feliz”.

Su tamaño, raza y que fueran adoptados juntos implicaba que estos peludos estarían algún tiempo en el refugio.

Afortunadamente, las cosas cambiaron luego que una pareja viera la foto que se compartió en la que salían abrazados para que Erin y Ubaldo, supieran que querían hacerlo parte de su familia.

La pareja conoció a Agatha y Jukebox y quedaron conmovidos por el gran vínculo entre los peludos, sin perder más tiempo se los llevaron a casa y hoy día estos hermosos pitbulls disfrutan corren por la casa y mover su colita en señal de emoción y agradecimiento.

El nuevo padre de los peluditos dijo:

“No sabemos por lo que han pasado, pero vamos hacer que el resto de su tiempo estén felices. Creo que la gente puede aprender mucho sobre el amor incondicional de estos dos perros”.

Este par de peluditos son el mejor testimonio de la bondad y el amor que caracteriza a esta raza muchas veces estereotipada. ¡Gracias a quienes hace la diferencia y son instrumentos de luz y amor en la vida de estos angelitos de cuatro patitas!