“Cuando Robin Williams me consoló después del suicidio de mi esposo”

Hay actores que logran conmover a todas las audiencias en cada uno de sus papeles, que se meten en nuestra piel y en nuestros corazones con su representación de los sentimientos que nosotros mismos estamos sintiendo. ♥ Es sorprendente cómo muchos de esos artistas enfrentan batallas durísimas en su interior que nadie nunca se podría imaginar. El magistral Robin Williams era uno de ellos.

Hoy en día muchos recordamos con cariño a este actor y las risas, la alegría y los emocionante mensajes de sus actuaciones.

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Con motivo del aniversario de su muerte, Kate Lyon Osher, una escritora y bloggera estadounidense, compartió un secreto que hasta ahora había guardado por respeto a su memoria. Ella publicó una enternecedora anécdota en la web The Mighty sobre una vez en la que, por razones del destino, el mismísimo Williams la vió completamente devastada después del suicidio de su esposo y amablemente se dedicó a consolarla.

El artículo se llama ”Cuando Robin Williams me reconfortó en un aeropuerto después del suicidio de mi esposo”. Aquí te dejamos parte de la historia.

El 11 de agosto de 2014, mientras mis hijos jugaban en el jardín, mi teléfono de pronto rebosó de notificaciones y mensajes. Las noticias eran desgarradoras, Robin Williams estaba muerto.

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“Ahora, antes del típico comentario sobre las estrellas de Hollywood con su lista de adicciones que no logran resolver sus problemas, voy a contar una historia que no había contado a nadie, ni a mi actual esposo, ni a mi mejor amiga, ni a mis padres, a nadie; porque era muy preciosa para mi. Pero ahora por fin siento que es el momento.

Después de que mi primer esposo se quitara su propia vida yo viví una especie de “búsqueda de respuestas” mientras viajaba para esparcir sus cenizas en los lugares que él había solicitado. Además, yo viajaba mucho hacia San Francisco pues, aunque vivía en Los Ángeles, estaba contemplando mudarme y además por lo menos una vez al mes visitaba a mi mejor amiga, que residía ahí.

Después del atentado del 11 de septiembre no era del todo fácil pasar por la seguridad del aeropuerto con un contenedor lleno de cenizas de tu difunto esposo. Una tarde me encontré con un agente de seguridad del aeropuerto que se creía con el derecho a hacer cualquier cosa, mientras me gritaba que debía desechar las cenizas. Después de varias amenazas yo me puse como loca y entré en un estado histérico de llanto hasta que por fin un oficial de policía se acercó y revisó el certificado de defunción. Por fin pude pasar y aún entre lágrimas fui directa al bar de aeropuerto abrazando fuerte mi pequeño contenedor.

Me senté en una mesa de esquina enfrentando la pared para que nadie pudiera ver el estado histérico en el que me encontraba, solo con un whiskey para calmar mis nervios. De repente sentí una mano en mi hombro mientras una voz me decía:

“Disculpe señora, sólo quiero asegurarme de que usted se encuentre bien. No pude evitar ver lo que sucedió y vi que usted está viajando sola, así que solo quise venir a asegurarme de que de verdad se encuentra bien.”

A través de mis lágrimas pude reconocer su voz pero no podía creer que Robin Williams casualmente estaba pasando por el Aeropuerto de Los Ángeles en ese momento y se había detenido para asegurarse que yo estuviera bien. Todavía estaba tratando de respirar entre sollozos, así que le conté brevemente mis circunstancias. Sus ojos se aguaron un poco, su voz se volvió más suave y me dijo:

“La adicción es una verdadera perra y las enfermedades mentales y la depresión son las mamás de todas las perras. Lo siento mucho por todo el dolor que sentía tu esposo y lo siento también por todo el dolor que estás sintiendo ahora. Pero parece que tienes una familia y amigos que te apoyan, así que eso inclina un poco la balanza ¿no?”
Luego él me acompañó hasta la puerta de embarque, pues estábamos en el mismo vuelo comercial. Él era un alma amable, nos hizo reír, nos hizo llorar, nos hizo sentir con su arte. Él fue honesto sobre sus demonios y sus carencias y estaba sufriendo mucho.

“Las enfermedades mentales y la depresión son las mamás de todas las perras.”

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Es así de simple. Él siempre estuvo allí para los veteranos de guerra, los niños en los hospitales, sus amigos y familiares y hasta para una completa extraña histérica en un aeropuerto. Y lo que aún no he compartido es que durante el tiempo que caminamos hacia la puerta de embarque él me hizo reír. Imitando a las personas que pasaban, a los agentes del aeropuerto, incluso a aquel que me había molestado. Pero de un modo respetuoso, nunca insultando ni siquiera a ese hombre que se merecía cualquier insulto.

Y cuando nos separamos me dió un abrazo. Con sus grandes y peludos brazos me dió un cálido y reconfortante abrazo de oso. Es un momento en el que pienso todo el tiempo, pues me sostuvo cuando más lo necesitaba.

En ese momento él me salvó y me consoló durante uno de los momentos más difíciles de mi vida.

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Él era dulce y gracioso. Por eso es tan trágico que alguien que le dió tanta luz y alegría a otros sintiera tanta oscuridad en su interior. Descanse en paz Señor Williams. Espero que encuentre la calma que aquí se le escapó y estoy segura de que donde esté, esta haciendo reir a los ángeles. Fue un ángel para mi ese día y se que me habló desde su propia experiencia, eso lo aprecié muchísimo.”

Es una noticia muy dura cuando alguien que nos ha dado paz y alegría se va de forma repentina y siempre es muy difícil de procesar.

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Solo podemos tener la esperanza de que al fin han encontrado aquellos que tanto buscaban sin éxito en este mundo.

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Comparte esta conmovedora historia con todos tus amigos. Siempre te recordaremos con especial cariño, Robin Williams.

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