La niñera de su hija parecía ser muy dulce, pero las cámaras grabaron algo aterrador

Para algunas personas un niño es un ser vulnerable que no merece las mismas consideraciones que un adulto, es indignante reconocerlo pero es la realidad.

Todos los problemas de violencia que hay en nuestra sociedad son una consecuencia de la crianza en la que los más pequeños en lugar de recibir amor y respeto a su integridad son víctimas de maltratos físicos y verbales que atentan contra su salud emocional.

Por eso es tan importante delegar el cuidado de nuestros hijos a personas de confianza cuando no podemos atenderlos. Desiree LaBlanc es una madre que necesitaba una niñera para poder trabajar y contrató a Christina Williamson, de 28 años que ofrecía servicios de guardería en su casa para que cuidara a su hija.

Desiree trabajaba en una agencia de protección al menor en Estados Unidos, donde recibía entrenamiento para reconocer casos de maltrato infantil. Así que fue muy fácil darse cuenta de que algo estaba mal.

Al principio todo iba de maravilla y su hija parecía llevarse bien con Christina, las instalaciones de la guardería le parecían limpias y seguras. La niñera le enviaba fotos constantemente, y veía que su pequeña jugaba tranquila, también le informaba de inmediato si se hacía alguna lesión por accidente.

Hasta que un día la protectora en la que Desiree trabaja le advirtió que fuera a la guardería y retirara a su hija sin mediar palabra.

Ella obedeció la orden pero no comprendía la razón, hasta que supo que el ex esposo de Christina había colocado cámaras ocultas en la guardería tras las quejas de un niño de ocho años sobre los hábitos de su niñera.

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Las escenas son escalofriantes y advierto que no son aptas para personas sensibles, estoy indignada de ver con cuánta crueldad esa despiadada mujer trata a los pequeños. ¿Acaso no tiene corazón? ¿Acaso ella no fue niña?

Simplemente es horrible, ella aparentaba ser dulce y cariñosa pero la realidad era muy distinta. En una oportunidad incluso le introdujo un trapo en la boca a una niña para que se callara.

Desiree fue a la policía y presentaron un caso contra Christina quien se declaró culpable por maltrato infantil, aunque alegaba tener trastornos mentales. Actualmente paga una condena de cinco años de cárcel por sus crímenes.

Después de eso Desiree decidió abandonar su empleo, dice que no tenía sentido estar ahí cuando ni siquiera logró mantener a salvo a su propia hija.

Afortunadamente, ninguno de los pequeños presenta secuelas irreversibles emocionalmente, y Desiree jamás volverá a confiar en guarderías excepto aquellas en las que los niños estén vigilados de forma permanente por más de un adulto.

Esta terrible experiencia debería servir de lección para todos, al momento de dejar a nuestros pequeños en manos de alguien debemos estar completamente seguros de que serán tratados como merecen.

Me alegra mucho saber que esta mujer está en la cárcel, es lo que se merecen todos los que son capaces de agredir a un niño.

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