Estuvo encarcelado 31 años siendo inocente y recibió esta indignante compensación

Un hombre de Tennessee cumplió 31 años de condena por un espantoso crimen que no cometió. Afortunadamente gracias a las pruebas de ADN en 2004 se pudo hacer justicia finalmente en su caso, pero ¿cómo te recuperas de toda una vida tras la rejas? El estado le dio a este hombre una “indemnización por la injusticia cometida por un risible valor de tan solo 75$ USD (69 euros) que solo pudo cobrar 3 meses después, al actualizar sus documentos.

Una mínima cantidad, insuficiente para cubrir las más básicas necesidades, fue todo lo que este hombre recibió por haber sufrido la mayor de las injusticias.

En Octubre de 1977 una mujer fue brutalmente atacada y violada por dos hombres que irrumpieron en su departamento. Más tarde ella identificó a Lawrence McKinney, su vecino, como uno de los atacantes, él apenas tenía 22 años. Lo acusaron de robo, violación y al día siguiente lo metieron a la cárcel. La sentencia fue de 115 años.

Lawrence apeló muchas veces e intentó demostrar su inocencia pero fue muy mal asesorado y sus esfuerzos fueron en vano.

Uno de sus abogados incluso lo convenció de que aceptara alguno de los cargos para poder salir en libertad condicional. McKinney, inocente aceptó el cargo de robo que no había cometido pero aún así esto no fue suficiente para lograr su liberación. Hoy en día la Junta de Libertad Condicional es quien toma las decisiones sobre cuál prisionero puede optar o no a una compensación del estado. La Junta actual toma la admisión de ese cargo, más algunos cargos de ataque a otros prisioneros durante los 31 años de sentencia como razón suficiente para prohibir que su caso sea válido para recibir un trato compensatorio.

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”En la cárcel solo los fuertes lo logran, es un ambiente espantoso” dice Lawrence quien admite que no está orgulloso de haber atacado compañeros de prisión pero reconoce que se trataba de sobrevivencia.

Si la Junta aprobara su derecho a la compensación del Estado la suma correspondiente podría llegar al millón de dólares. McKinney hoy ha reconstruido su vida, se casó con una mujer de su iglesia y logra algunos trabajos de mantenimiento, sobretodo para la iglesia y sus feligreses.

Este es un hombre que reconoce la importancia del perdón y de dejar ir el resentimiento y el dolor para poder seguir adelante.

“Aunque pasé más de la mitad de mi vida encerrado no estoy enojado con nadie, tengo una buena esposa y una buena vida. Solo pido que me traten con respeto y tener las mismas oportunidades de una persona normal”.

Este hombre es un ejemplo de cómo las injusticias del sistema pueden acabar con una vida pero cada persona puede salir adelante a pesar de las circunstancias.

CNN Edition

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