El grave problema que enfrentan muchas mujeres de 40 años y debemos ayudar a prevenir

Hace poco tiempo que la medicina y la sociedad aceptaron que las mujeres tenían problemas alimenticios graves, todos relacionados con los estándares de belleza impuestos por los medios de comunicación. Pero el foco estuvo siempre en las adolescentes.

Ahora, el grupo de riesgo de estas enfermedades ya no son las adolescentes, sino las mujeres de 40 y 50 años, que están experimentando grandes cambios y presiones en sus vidas.

Muchas de las mujeres de más de 40 años han estado a dieta durante toda su vida, pueden haber tenido problemas con la anorexia y la bulimia en su juventud, y tienen una recaída, pero también están las que nunca tuvieron estos problemas y algo las lleva a un extremo: la muerte de alguien cercano, cambios o pérdida del trabajo, problemas económicos, depresión, presión social, entre otros.

Muchas mujeres de 40 están experimentando trastornos alimentarios.

La obsesión por mantenerse en forma y «espléndida» en la adultez está acarreando muchos peligros.

La mala dieta y el exceso de ejercicio pueden causar graves daños en el organismo.

Juana Poulisis, psiquiatra y autora del libro Los nuevos trastornos alimentarios lo explica:

Es algo que vengo viendo en el consultorio en los últimos cinco años. Este verano interné a tres pacientes de 50 años con bajo nivel de sodio y potasio, con riesgo de paro cardíaco”.

«Con la menopausia las dietas restrictivas que venían haciendo no les alcanzan y recurren a cualquier cosa, desde tratamientos estéticos, cirugías, hasta preparados para adelgazar indicados por médicos que venden espejitos de colores aduciendo que son naturales y contienen anfetaminas, diuréticos, hormona tiroidea y terminan descompensándose clínicamente, adictas a ellos o intoxicadas«.

Sumado a esto, la dieta estricta, la hiperactividad física y el exceso de otras sustancias se convierten en una bomba de tiempo, que puede causarles la muerte.

Además son mujeres que siempre han estado bien, que se cuidaban y que con la menopausia sufren cambios bruscos, tanto físicos como psíquicos.

La dieta sana se convierte en una obsesión.

A veces perder a un ser querido genera un estrés tan grande que provoca cambios en la forma de alimentarse.

La presión social de verse bellas en la adultez es un factor muy nocivo.

Los problemas alimentarios acarrean otros tipos de enfermedades que pueden causarles la muerte. 

«Con la menopausia, hay mujeres que siempre fueron flacas y que se empiezan a sentir incómodas con los cambios en su cuerpo” asegura Alicia Alemán, psicóloga y coordinadora de La Casita, una organización argentina dedicada a los trastornos alimentarios en jóvenes y adolescentes.

Se conjugan varios factores, como los replanteos existenciales, la presión social a no envejecer, el deterioro físico que todas las mujeres empiezan a tener y el estrés de seguir produciendo. Esto hace que tiendan a estar mucho más obsesivas por la imagen».

El problema es que pocas instituciones se ocupan de la salud mental y física de las mujeres de 40 y 50 años, ya que estos trastornos sólo se asociaban a las de 20.

Sin embargo, los profesionales de la salud están conduciendo investigaciones debido a la gran cantidad de casos que se presentan. Según uno de la BMC Medicine, de un total de 5320 mujeres de mediana edad del Reino Unido, el 3% sufre algún tipo de trastorno alimentario, un número que alertó a los investigadores.

Además el 15,3% de las mujeres admitieron sufrir o haber sufrido de trastorno alimentario, y el 3,6% que los padecieron en los últimos 12 meses.

Para los especialistas el problema es que estamos atravesados por una cultura de la inmediatez, y la sensación de tener la panza chata hace que estas mujeres abusen de los laxantes o diuréticos, que en realidad no sirven para adelgazar y tienen un efecto nocivo.

«Durante la menopausia, también existe una mayor tendencia a los cuadros depresivos y de ansiedad, y esto también colabora a la manifestación de un trastorno alimentario. Muchas veces, tanto los atracones, como las purgas y el ejercicio compulsivo funcionan como «ansiolíticos», dándole a la paciente cierto bienestar momentáneo. Por eso, la predisposición a la recaídas. Parte del tratamiento es enseñarles a manejar las emociones negativas, el malestar y las frustraciones de la vida con herramientas más positivas” asegura Poulisis.

Las mujeres deben tomar conciencia de los peligros que se esconden detrás del «cuidarse».

Prevention

Los cuadros más graves presentan catabolismo proteico, deshidratación, arritmia o falla renal, y muchas terminan internadas, teniendo que enfrentarse a la realidad y comenzar tratamientos médicos. Pero el trasfondo de la cuestión sigue siendo social y tiene que ver con que las personas no pueden reconocer el tiempo vivido.

¿Conoces a alguna mujer que esté pasando por estos problemas?

Comparte con tus amigos y conocidos para que ayudemos a las mujeres que, quizás, están pasando por lo mismo.

Etiquetas:

Te recomendamos