6 consejos para identificar los alimentos genéticamente modificados y evitar su consumo

Los alimentos genéticamente modificados se derivan de organismos (casi siempre vegetales comestibles) cuyo ADN ha sido alterado para conseguir frutos más dulces, cultivos que necesiten menos agua para crecer o que sean resistentes a las plagas. Al alterar el ADN de otros seres vivos, se solucionan algunos problemas… aunque también pueden causar otros, por lo que muchos prefieren evitar este tipo de alimentos. Por eso hoy te traigo una pequeña guía para identificar los alimentos genéticamente modificados y evitar consumirlos 😉

1. Busca en las etiquetas.

En Europa es más fácil identificar los AGM (Alimentos Genéticamente Modificados) porque las leyes requieren que esta información sea etiquetada, pero en otras partes del mundo puedes buscar las etiquetas que digan “100% orgánico”

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2. Conoce los ingredientes transgénicos más habituales.

Por ejemplo en Argentina, en la pampa húmeda, del total de su producción el 85% de la soya es transgénica. En general, la mayor parte de la soja producida es genéticamente modificada, por lo que está presente en productos que contienen lecitina de soja, proteína vegetal texturizada, dextrosa, aceite vegetal hidrogenado, emulsificantes (proteína aislada de soja) o harina de soja. Claro, a menos que esté etiquetada como orgánica o libre de GMO (Organismos Genéticamente Modificados, por sus siglas en inglés).

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3. No discrimines a los “raritos”.

Una de las características de los AGM es que producen frutos más grandes, más coloridos y más uniformes, así que cuando encuentres en el mercado un lote de manzanas “feas” porque son de tamaños diferentes o tienen alguna deformación o colores desiguales… ¡No las descartes! Busca las variedades “criollas” (o nativas) de los alimentos que consumes, estos cultivos usan semillas y procedimientos tradicionales de cultivo.

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4. Compra en los mercados locales.

Los granjeros locales que usan métodos tradicionales de cultivo suelen preferir también los organismos tradicionales y no los genéticamente modificados. A veces puede ser un poco más caro o puede parecer que su calidad es inferior a los productos del supermercado, sobre todo si son frutas o verduras que no lucen “perfectas”, pero la realidad es muy diferente: El uso de fertilizantes naturales o maneras tradicionales de ahuyentar las plagas no son infalibles, pero si un gusano puede comer esa manzanita sin morirse… también es una buena manzana para que la comas tú.alimentos-geneticamente-modificados-5

5. Evita los alimentos procesados.

Al comprar tus propios ingredientes, tendrás más certeza de lo que consumes. A menos que todos tus alimentos procesados tengan un sello de “1oo% orgánico” o “libre de OGM”, no podrías estar seguro… Además comprar productos frescos le hará bien a tu salud 😉alimentos-geneticamente-modificados-6

6. Cultiva tus propios alimentos.

En la medida de lo posible, claro. Nada mejor que una limonada hecha con limones recién cortados del árbol del jardín (por cierto, los limones crecen TODO el año) o una ensalada de hojas de lechuga cultivadas en la azotea o balcón de tu casa (en serio, yo tenía un mini huerto en la azotea, es más fácil de lo que parece). Además de que nada sabe tan rico como lo que uno mismo cultiva 😉alimentos-geneticamente-modificados-7

Para mí no hay nada mejor que una manzanita criolla dulce, madurada en el árbol. Las cosas en la naturaleza no son perfectas, algunos frutos pueden ser más pequeños que otros o tener alguna que otra imperfección y eso hace la vida aún más deliciosa ♥

Comparte estos tips con tus amigos y ayudemos a conservar la riquísima diversidad biológica de la que disponemos 😉

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