Una maestra nos dice cuál es la solución perfecta para detener el bullying

Hoy leí una historia que me ha impactado mucho, como madre, como educadora y como persona del mundo, por eso he decidido compartirlo con todos ustedes. El relato es sobre una madre que fue al salón de clases de su hijo para entender mejor la nueva forma de enseñar matemáticas y salió con una lección de amor supremamente valiosa.

Su historia sobre una poderosa estrategia para evitar el bullying en el salón nos lleva a reflexionar sobre todo lo que podemos hacer para hacer el mundo un lugar mejor.

Todo sucedió un día que tuvo que ir al salón de su hijo para entender las divisiones. 😕 La maestra en vez de extrañarse y juzgarle la recibió con los brazos abiertos y mantuvo su amabilidad durante la hora completa que le tomó a esa mamá preocupada, “desaprender” la forma antigua de hacer divisiones y aprender la nueva.

La mamá y la maestra conectaron en su amor por los niños y en sus sueños compartidos de criar pequeños que contribuyan a su comunidad, una comunidad creada por individualidades únicas pero amables y valientes. Al ver que tenían tanto en común la veterana maestra próxima a retirarse decidió compartir su experiencia.

La maestra enseñó a la bloggera una de sus estrategias anti-bullying en el salón.

Todos los viernes ella le pide a sus chicos que escriban en un papel con su nombre el nombre de cuatro compañeros con los que le gustaría sentarse la semana siguiente. Los niños saben que pueden o no obtener su petición, pero es una excelente forma de motivarlos. Además también nominan a alguien que ellos crean que ha sido un excelente compañero esa semana. Ahora, ¿qué busca la maestra con esto? ¿es un concurso de popularidad, acaso? Al contrario, ella entonces toma los papeles y los estudia buscando patrones:

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¿Quién no está siendo pedido por ningún compañero?
¿Quién no sabe a qué compañero solicitar?
¿Alguien tenía muchos amigos la semana pasada y esta semana no recibe ni un solo voto?

¿Hay grupos muy cerrados que no interactúan con los demás?
¿Hay individuos aislados?

Esto en realidad es brillante, y los niños no se dan cuenta que en la confidencialidad de esos papeles, sin penas ni temores están diciendo mucho más… La maestra puede identificar a los niños que estén teniendo dificultades para conectarse con otros compañeros, a aquellos a los que la presión de la vida social del salón les está afectado, a los solitarios cuyos talentos pasan desapercibidos.

En otras palabras ella puede ver quien está haciendo bullying y quien lo está recibiendo. Es como sacar una radiografía de la clase para buscar por las pequeñas minas de oro que están escondidas.

El oro son los chicos que necesitan ayuda para aprender a jugar en grupo, aprender a pedir ayuda, aprender a conectarse con sus compañeros…

Lo mejor de este relato es que al preguntar desde cuando la maestra ha estado poniendo en práctica esta estrategia, la respuesta conmovió tanto el corazón de la mamá que la escuchaba como el de todos los que hemos leído la historia.

“Desde la tragedia de Columbine”dijo la maestra, con la tristeza del recuerdo de esos fatídicos días que pasan a la memoria colectiva del miedo por las peores razones.

Columbine fue una tragedia en la que dos muchachos víctimas de acoso por años y con serios desequilibrios atacaron su propia escuela. Ella vio esa tragedia como una señal de la profunda desconexión que sufren los niños y que pasa años sin ser detectada.

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Esa desconexión puede ser la raíz de toda violencia: la soledad y el miedo generan ira, dolor y resentimiento.

Pero lo importante es que ella tomó la decisión de que sí se puede hacer algo al respecto. Como una matemática ella decidió hacer lo que sabe, buscar patrones, hacer conexiones y con eso lograr un cambio en la vida de sus niños. Lo que ella hace con esos papelitos es convertir datos en amor porque en esta vida todo, hasta las matemáticas, pueden ser una forma de vivir el amor.

En un salón de clases son muchas las cosas que suceden además de la simple instrucción académica. Los niños construyen relaciones sociales, aprender a jugar juntos, a hacer amigos, a controlar sus emociones y expresar cuando algo no les agrada y mucho, mucho más…

¿Por qué no hacer de nuestro entorno un ambiente intencionalmente positivo?

Comparte esta maravillosa estrategia con todos, padres, maestros y todo el que quiera hacer de este mundo un lugar mejor.

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