5 Cosas que mi madre soltera NO me enseñó cuando era pequeña… ¡Léelo hasta el final!

Tina Plantamura nos cuenta 5 cosas que su madre no le enseñó su madre soltera, con la que no pasaba tanto tiempo como otras madres e hijas. Léelo hasta el final 😉

A veces, el sonido de las llaves en la puerta tarde por la noche era todo lo que oía de ella. Cuando el matrimonio de mis padres terminó, mi madre trabajaba todo el día y la noche para mantenernos. Recuerdo más su caligrafía, de todas las notas que nos dejaba sobre la cena y los quehaceres, que sus regímenes de belleza.

Solía desear que las cosas fueran diferentes, que no trabajara tanto, que tuviera tiempo para enseñarme esas cosas que las mamás le enseñan a sus hijas. Sentía que me estaba perdiendo de mucho.

1. Nada de recetas secretas familiaresmi-madre-soltera-no-me-enseño-1

No hay ninguna receta secreta de arroz o espagueti o ramen. Ella me enseñó a cocinar carne molida y ponerle salsa de un frasco encima. Mi hermana y yo nos turnábamos cada semana para elegir una caja de cereal y no teníamos permitido servirnos más de un bol con cereal para el desayuno. Raramente podíamos elegir lo que queríamos cenar. A veces mi mamá dejaba una caja de macarrones con queso instantáneos para que cenáramos mientras ella estaba en el trabajo.

No tengo recetas familiares para heredar a mis hijos, pero les enseño el sentido del deber y la responsabilidad de ella. Mi madre exhausta casi no nos consentía con comida casera, pero siempre trabajó sin descanso para asegurarse de que jamás tuviéramos hambre.

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2. Mi madre no tenía tiempo de jugar conmigomi-madre-soltera-no-me-enseño-2

En mis más bonitos recuerdos de juego, ella está ausente. Recuerdo cuando emergía de su alcoba, cansada y mareada, preparándose para dejarnos el día entero de nuevo. Jamás se sentó a jugar con muñecas o pretender asistir a fiestas de té. Si le pedía que jugara ella decía: “¿Dónde está tu hermana? Yo me tengo que preparar.”

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Entonces mi hermana se convirtió en mi compañera, una extensión de mí misma, mi otra mitad. En lugar de esperar por tiempo con mi madre, mi hermana y yo nos cuidábamos una a otra. Nos despertábamos, cocinábamos, jugábamos, limpiábamos y nos dormíamos siempre juntas. El amor que construimos a través de nuestra niñez nos hizo inseparables. Mi madre se aseguró de que mi hermana y yo nos cuidáramos entre nosotras. No podía entretenerme, pero yo jamás estuve sola y ella se encargó de que yo lo supiera en todo momento.

3. No tomamos vacaciones familiaresmi-madre-soltera-no-me-enseño-3

Mi madre estaba demasiado ocupada trabajando. Mis veranos los pasaba en nuestro apartamento o afuera jugando con los chicos del barrio. A veces pasaba el día entero en el restaurante donde ella trabajaba. No tuvimos muchos viajes familiares a la playa, pero cuando ella tenía tiempo para llevarnos al parque a un picnic, era encantador.

Mi madre podía hacer que un día frugal pareciera una salida prodigiosa. Cuando nos llevaba al McDonald’s o nos dejaba tomar un helado, me sentía como de la realeza. Mis recuerdos de la niñez no están llenos de vacaciones y grandes aventuras, pero mi dulce madre me enseñó a encontrar regocijo en las cosas más imples de la vida.

4. Mi madre no se aseguró de hacerme la vida fácilmi-madre-soltera-no-me-enseño-4

Ella trabajaba y dormía, dormía y trabajaba, así fue la mayor parte de mi niñez. Ella no tenía tiempo de protegerme de muchas de las cosas que los niños no debían ver o saber. Hubo veces en que ambas fuimos profundamente heridas. Ella no podía evitar que el mundo me lastimara, pero me enseñó a hallar la voluntad de seguir adelante. Cuando el corazón de mi madre estaba roto, cuando estaba cansada de intentarlo, jamás dejó que el dolor la dominara. Ella enfrentó cada día con determinación.

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Ella me enseñó que cuando los días son duros, puede simplemente seguir con hechos. Otros días tu voluntad será fuerte e inamovible. Y en los días verdaderamente malos, apenas puedes lograrlo. Jamás supe cómo era tener una niñez sin preocupaciones y consentida, pero mi madre imparable me mostró cómo cavar en el fondo de mi propia fortaleza.

5. Mi madre no tuvo tiempo de enseñarme a ser “una dama”mi-madre-soltera-no-me-enseño-5

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Cuando se trataba de los aspectos tradicionales de la femineidad, estuve básicamente sola. Mi madre no me enseñó cómo ponerme maquillaje, los vestidos bonitos que ella tenía se llenaron de polvo en su clóset porque raramente tenía la ocasión de vestirlos. Lo que aprendí de mi madre, en cambio, fue a ser una mujer fuerte. Ella me mostraba sin miedos su corazón fuerte pero vulnerable, de vez en vez. Me enseñó a levantarme para las ocasiones: crisis, alegría, terror o celebración y sólo mirar hacia eso, lista y capaz.

Mi madre bailaba en la sala de estar y lloraba en la cocina. Ella se llenaba de rabia cuando estaba enojada y luchaba cuando era atacada. Su risa hacía eco a través de la casa cuando estaba feliz. No estaba siempre en lo correcto ni siempre equivocada pero mi fuerte y auténtica madre siempre fue una mujer, siempre ella misma. Ahora que tengo hijos propios tengo un tiempo precioso para pasar con ellos y en verdad deseo que ellos puedan aprender estas cosas de mí.

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